
En pedazos, está,
guardado en un cajón,
el último regalo,
de un negro corazón.
Inerte cruz violeta,
de cristal de Murano,
al cuello te colgaba,
mi último verano.
Eras da Boa Vila,
del sueño inacabado
solo mi boca sabe,
cuánto te habré besado.
Ayer te hiciste añicos,
ya no me queda nada,
tan solo tus pedazos,
y un alma derrotada.