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Mostrando entradas de febrero, 2011

De rojo

Vistes de rojo,
aunque de mujer fatal tengas muy poco,
conviertes la niñez en adolescencia
en un segundo,
la adolescencia en vida adulta.

Llenas todo de cambios,
de progresos, eres roja,
como un mar que baña la tierra,
como fresa madura,
o como gota de sangre que se escapa.

Eres una mujer que vas y vienes,
que llega sin avisar y se irá sin fecha fija,
un viajero sin billete de vuelta,
un amigo inesperado,
que llega para quedarse
y hacerte compañía algunos años.

Nos conviertes de niñas en mujeres,
nos inundas la niñez a tu capricho,
y cuando quieres te vas y ya nunca más vuelves.

Es mi ciudad

Miro mi ciudad como quien mira un paisaje nuevo, desde aquí todo se ve diferente.
Veo sus torres, sus barrios viejos, su memoria de años pasados. Veo pinares, calles, plazas, parques, sueños por descubrir que van naciendo poco a poco.
Oigo de lejos el cierzo, como quien escucha pasar su vida por delante, sujetando todo lo que pueda llevarse. Siempre sin permiso.
Cruzo cualquiera de sus puentes, debajo, el Ebro, me mira silencioso, como si vigilara sus orillas, sus playas.
Veo el Pilar, La Seo, La Magdalena, el casco viejo con sus recuerdos, con sus historias escondidas.
Es mi ciudad un compendio de culturas, de gentes, de miradas, que pasan desapercibidas, es la ciudad de la que nunca me iría.
Es Zaragoza.

Como te quise ayer

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Hoy te quiero porque tengo que quererte, como todos los días, como te quise ayer y te amaré mañana.
Hoy, aunque flote amor por el ambiente, te diré que en casa flota amor todos los días, porque estás tú conmigo.
Hoy te quiero, y ayer y hace unos años, pues te voy a querer hasta que muera, hasta que deje de respirar, y de sentir.
Voy a quererte, porque lo piensa mi cabeza, lo dice mi corazón y es tan cierto... tan eterno...

De viaje

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No hay distancias insalvables,
cuando de conocer mundos se trata,
cuando me llevan de viaje tus alas,
aunque rotas, siempre ágiles,
cuando mis pies caminan
para alcanzar tu orilla.

No hay olas en tu mar
que tapen los verdes montes
que adornan el horizonte,
ni sol que alumbre más que sus ojos.

Llegaré un día a tus calles
a recordar años pasados,
a empaparme de lluvia,
a visitar la ria, a ver otras miradas.

Espérame mañana
que hoy no llego,
pero llegaré. Algún día.

Amor, amante

Amor, amante, amigo, compañero romance clandestino de una noche unido por los lazos del destino. Amigo, amante, amor... luego te escribo.
Luego te escribo, los versos que me dictas cuando no estás conmigo.
Amante, amigo, amor nunca te olvido.