CENIZAS DE SAN JUAN

Ardiste en la hoguera
de mi cuerpo tantas noches
que ya he perdido la cuenta.

Me quemaste la piel 
y el alma con tus heridas 
tan fuerte que aun dejan restos.

Me diste calor
en las noches frías,
y en los inviernos gélidos.

Calor, pasión, 
sueño, infierno, 
ardor de guerra, 
hoguera de pasiones, 
llamas incandescentes.



Te escribí, 
en la última noche de hogueras, 
y bajo un manto de estrellas 
observé que te quemabas, 
eras pasto de las llamas.

No de llamas de pasión, 
sino de llamas de fuego, 
de calor de verano, 
de brasas para el olvido.


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