lunes, 12 de mayo de 2014

Amiga Ana

Lucense, como la más alta muralla,
nunca serás derribada,
porque tenes a forza das rocas.

Amiga, confidente, por las redes, 
sin buscarte te encontré
 y quise conocerte.

Te aprecio, 
hablar contigo me da vida, 
nos ayudamos, 
nos escuchamos.

Galiza queda moito lejos 
da mía terra, pero siempre 
estarás cerca de mi. 

Nunca podré agradecerte tantas horas.
Te mereces más que estos versos.
Sólo queda esperar
que amanezca mañana. Amiga Ana.

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