El Castillo


Me miraban sus piedras
como si de un peligro de trataran,
el camino de curvas me llevaba
a las puertas de un pedazo de historia.

Subí y entre los árboles,
podía verse un paisaje
nebuloso y a la vez soleado.

Vi torres, calabozos,
sus iglesias y sus patios.

Subí, miré, respiré aire,
cerré los ojos
y pensé en quedarme allí,
encerrada en el castillo de Loarre.

Respirando. Relajada.

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